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Salud y Bienestar
Salud y Bienestar

La influencia de la felicidad en nuestra salud

Numerosas investigaciones relacionan directamente las emociones positivas con salud y longevidad, y atribuyen esta instancia a que cuerpo y mente están íntimamente relacionados.  También se ha demostrado la conexión real entre el sistema nervioso central y el inmunológico. Una actitud positiva puede prevenir el desarrollo de enfermedades como depresión, estrés, insomnio, así como niveles inadecuados de colesterol y anorexia.  Por la Licenciada en Psicología Mariela Garabello. Especial para AIM.

Una actitud positiva puede prevenir el desarrollo de enfermedades como depresión, estrés, insomnio, así como niveles inadecuados de colesterol y anorexia.
Una actitud positiva puede prevenir el desarrollo de enfermedades como depresión, estrés, insomnio, así como niveles inadecuados de colesterol y anorexia.

En este sentido, la psicología positiva centra la atención en el estudio de la prevención proactiva de enfermedades mediante la identificación de actitudes y rasgos de personalidad que contribuyen a un estado de ánimo alegre e incrementan la calidad de vida. Nuestros pensamientos tienen un factor más que determinante sobre nuestra salud que lo que creemos.

Numerosos científicos probaron, por ejemplo, que las personas felices, a diferencia de las pesimistas, tienden a tener un mejor sistema inmune, menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejores estados de ánimos, a ser más perseverantes y exitosos, y poseer una mejor salud física en general. Para esta corriente, nuestra salud cambia, dependiendo del modo en que pensamos y las ideas que tengamos sobre ella. Las emociones positivas como la risa y el humor son herramientas efectivas para enfrentar eficazmente las enfermedades o no ser vulnerable a ellas. La capacidad de tener buen humor imprime sentido de perspectiva a nuestros problemas. La risa por su parte, brinda una liberación física de las tensiones acumuladas y es productora de bienestar.

Los optimistas


  • Viven vidas más felices y satisfactorias.

  • Pasan menos tiempo solos

  • Tienen buenas relaciones

  • Tienen hábitos más saludables • Poseen un mejor sistema inmune

  • Viven más.


El poder del pensamiento positivo

Cada pensamiento produce una reacción química en el cerebro. Enfocarse en pensamientos negativos lo bloquea, reduce su capacidad de funcionamiento, y puede llevar, incluso, a la depresión. Por el contrario, tener pensamientos positivos, alegres, optimistas reduce la producción de cortisol y aumenta los niveles de serotonina, lo que genera una sensación de bienestar. Esto ayuda al cerebro a trabajar con éxito.

Los beneficios de los pensamientos alegres son

  • Estimular el crecimiento de las conexiones nerviosas

  • Facilitar la cognición al incrementar la actividad mental

  • Mejorar la habilidad de razonamiento y pensamiento

  • Afectar la manera de visualizar nuestro entorno

  • Beneficiar nuestra capacidad de atención

  • Producir pensamientos más alegres


Las personas alegres son más creativas, resuelven problemas más rápido y tienden a estar más alerta.

Que hacer para ser más feliz

  1. Expresar gratitud: Estar agradecido por las cosas que tenemos da una mayor sensación de bienestar y nos lleva a focalizarnos en lo positivo que tenemos y a lo que muchas veces no le prestamos atención.

  2. Cultivar el optimismo: Las experiencias y emociones positivas generan una sensación de bienestar y favorecen el sentimiento de felicidad. El autodiálogo positivo, es decir, el poder decirse conscientemente que se pueden lograr determinadas cosas, que existe esa capacidad porque ya se han logrado otras, es una herramienta importante para promover  esas emociones.

  3. Evitar los pensamientos negativos y las comparaciones: Nuestras emociones están íntimamente entrelazadas con lo que pensamos.

  4. Debemos aprender a cambiar las cosas destructivas que nos decimos cuando la vida nos un revés, ya que pensar incesantemente en las cosas negativas, en los problemas, en lo que hicimos mal, nos deprime aún más y acaba paralizándonos.  Se genera un círculo vicioso en el que nos mantenemos generalmente sin poder actuar, porque solo ver lo negativo desalienta la percepción de nuestras capacidades  y refuerza el miedo. Compararse constantemente con otros también termina siendo dañino


para nuestra autoestima, debido a que tendemos a comparar algo propio negativo con algo deseado que otro tiene, sin ver cómo ha logrado obtenerlo. Con las comparaciones, siempre salimos malparados o sintiéndonos inferiores.

  1. Cultivar nuestras relaciones sociales: Las personas más felices son aquellas que generan vínculos profundos y significativos. Muchos autores sostienen que, como seres sociales que somos, a la felicidad no la hace ni el dinero, ni el poder ni nada material, sino que involucra nuestra relación con otras personas.

  2. Desarrollar estrategias para el manejo de posibles contingencias que podamos enfrentar. Planificar, tener en cuenta alternativas, ¿qué puedo hacer si algo no sale como esperaba? Lograr organizarse previamente nos prepara mejor psicológicamente para enfrentar eficazmente las situaciones. Lo importante es qué pensamos cuando las cosas nos salen mal. Las explicaciones que nos damos determinan cuan impotentes o alentados nos sentimos para resolver estas dificultades.

  3. Aprender a perdonar: Guardar sentimientos de rencor y enojo es dañino para nuestra salud. Los pensamientos y emociones negativas, tienen sobre todo, un efecto deteriorante sobre nuestro sistema inmune.

  4. Aumentar los momentos creativos y el fluir: El fluir es un estado psicológico específico que experimentamos cuando hacemos una tarea que nos gusta mucho o apasiona. Esas actividades en las que el tiempo pasa volando, en las que nos sumergimos completamente en lo que estamos haciendo, “desenchufándonos” de todo lo demás, permiten que baje la ansiedad y el stress.

  5. Tomarse su tiempo: La felicidad no puede existir si no nos detenemos a saborear las alegrías que nos da la vida. Debemos tener tiempos para nosotros, así sean 10 minutos o una hora.

  6. Comprometerse con las metas: Canalizar nuestra energía en el logro de nuestros sueños. Plantearnos metas personales. ¡Elegí la vida que querés vivir!

  7. Cuidar nuestro cuerpo: Es crucial para ser una persona feliz. Si no nos sentimos bien, entonces nuestra mente, nuestras emociones y nuestro espíritu tampoco lo estarán. Esto implica tratar de llevar hábitos saludables, comer saludablemente, hacer actividad física, dormir bien, entre otras cuestiones. Dormir bien también es importante, debido a que la falta de sueño afecta el área cerebral del hipotálamo; quienes duermen mal, tienen más tendencia a recordar los eventos negativos y olvidar los positivos.


La felicidad es un hábito. En un alto porcentaje depende de vos, de tus creencias, de lo que elegís pensar y hacer. Ser feliz es una decisión personal.

De la Redacción de AIM.

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